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viernes, 11 de diciembre de 2015

A MIS ESTUDIANTES DE MAGISTERIO

1. SI NO PUEDES HACER LO QUE AMAS, SÍ PUEDES AMAR LO QUE HACES. Hay que poner el corazón. no siempre se hace lo que se desea hacer, pero siempre se puede afrontar el trabajo con entusiasmo. Pon alma en la tarea. vívela apasionadamente. Serás más feliz y tus alumnos y alumnas lo agradecerán. Los maestros y maestras aumentan su autoridad a través del amor a lo que enseñan y del amor a quienes enseñan.
2. TODO HABLA EN LA ESCUELA. Presta oído. Escucha. Mantén los ojos abiertos. Ten abierta la mente para poder comprender lo que dicen las cosas y lo que sienten las personas. Aprende de forma constante. Tienes que ser aprendiz crónico. Ser profesor/a es desarrollar el oficio de aprender.
3. NO OLVIDES QUE FORMAS PARTE DE UNA COMUNIDAD EDUCATIVA. En esa comunidad están las familias. Sin ellas es imposible hacerlo bien. Lo importante es el proyecto de la escuela. El trabajo que se hace en una institución no es el sumatorio de clases particulares que se imparten en las aulas. No hay niño/a que se resista a diez profesores/as que estén de acuerdo.
4. ENSEÑA A CONVIVIR. No te limites a transmitir conocimientos. Procura enseñar valores. Porque no hay conocimiento útil si no nos hace mejores personas. Fueron médicos bien preparados, ingenieros muy bien formados y enfermeras muy capacitadas en su oficio, los profesionales que diseñaron las cámaras de gas en la Segunda Guerra Mundial.
5. SÉ UN EJEMPLO CONSTANTE. Porque el ruido de lo que somos llega a los oídos de nuestros alumnos/as con tanta fuerza que les impide oír lo que decimos. Enseñamos como somos, no como decimos que tienen que ser. No hay forma más bella y más eficaz de autoridad que el ejemplo.
6. LEE INCESANTEMENTE. Con ganas, con avidez. Piensa que la lectura es un placer, no un castigo. Piensa que el conocimiento avanza sin cesar y que es necesario estar al día. No se hace una persona competente de una vez para siempre. Las personas inteligentes aprenden siempre. Este es un buen lema: Todavía estoy aprendiendo.
7. ESCRIBE Y PUBLICA. Cuando escribes, el pensamiento errático y caótico que tienes sobre la práctica tiene que ser ordenado y estructurado. Si, además, publicas, otros profesionales podrán beneficiarse de tus iniciativas. Es muy importante compartir.
8. ARRÍMATE A QUIENES SE ESFUERZAN Y DESEAN MEJORAR. No te agrupes con los mercenarios, con quienes no se esfuerzan, con quienes siguen la ley del mínimo esfuerzo. No formes grupo con quienes solo critican, con quienes siempre están descontentos.
9. APRENDE DE LOS ERRORES. Vas a cometer errores, vas a tener equivocaciones, pero existe un arte en la vida que consiste en manejar adecuadamente dos signos menos para formar un signo más.
10. QUE LA EXPERIENCIA TE HAGA MEJOR. Ojalá que, a medida que vayas cumpliendo años en la enseñanza, vayas haciéndote más humilde, más sabio, más optimista y más feliz. La experiencia te va a dar años, pero no te va a dar, automáticamente, sabiduría.
11. INNOVA CON CRITERIO. No te entregues a la rutina, que es el cáncer de las instituciones y de las personas que trabajan en ellas. Si te haces funcionario, piensa que ese es el comienzo, no el final del esfuerzo.
12. NO TE DESALIENTES ANTE LOS FRACASOS. Habrá fallos, pero puedes aprender de ellos, puedes fortalecer al superar el desaliento que provocan. Así puedes evitar otros fallos que estarán al acecho.
13. HAZ AUTOCRÍTICA. De lo contrario estarás condenado a mantener tu rutina, a repetir tus fallos. Tienes que estar abierto a la crítica, humildemente. La que te puedan hacer los colegas, los alumnos y alumnas, las familias.
14. PRESTA UN ESPECIAL CUIDADO A LOS MÁS NECESITADOS/AS. Son quienes más precisan de tu ayuda, de tu afecto, de tu trabajo. Echa una mano a quienes van retrasados, comprende a quienes sufren alguna discapacidad. Ofrece un suplemento de afecto a quienes no se sienten queridos. Y si, como es probable, llegas a una escuela rural, intégrate en la comunidad.
15. SÉ POSITIVO Y OPTIMISTA. Esta tares es intrínsecamente optimista. Sin optimismo puedes ser buen domador, pero no buen educador.
16. NO OLVIDES ESTA CONSIGNA: QUE TU ESCUELA SEA MEJOR PORQUE TÚ ESTÁS TRABAJANDO EN ELLA. Ojalá que se note positivamente que estás ahí, con ilusión, con trabajo, con ideas. Ojalá que las familias y los alumnos se froten las manos de alegría cuando se enteren de que eres tú quien le vas a dar clase.

Solo añado ahora algo que me preocupa mucho: el derrotero que seguirán quienes llegan por primera vez a la escuela con enorme ilusión, con total entrega. ¿Qué será de ellos? ¿Les arrastrará la vida a la desilusión, a la tristeza y al pesimismo? ¿O serán capaces de insuflar en sus comunidades un nuevo soplo de ilusión, de creatividad y de amor? hago votos por lo segundo.

PORQUE LA VIDA ES UNA OBRA DE TEATRO QUE NO ADMITE ENSAYOS.


Miguel Ángel Santos Gerra
4 Agosto, 2012

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